CLONACION TERAPÉUTICA: En el camino de la cura de enfermedades hoy incurables.

Su nombre genera suspicacias, temores y airadas discusiones. Muchos sostienen que es el camino para la cura de enfermedades actualmente consideradas incurables. A diferencia de la “clonación reproductiva” (que permitiría crear una persona), la “clonación terapéutica” permite la obtención de “células madres” compatibles, un tipo de célula que puede “convertirse” en células musculares, pancreáticas, renales, neuronas y así reparar los tejidos dañados. De esta manera, la diabetes, el Alzheimer, el mal de Parkinson, otras enfermedades cerebrales, las parálisis, e incluso el síndrome de Down ó el de “X Frágil” encontrarían cura.
A continuación un detallado informe basado en el trabajo “Clonación humana: oportunidades y riesgos” del Dr. Néstor V. Torres Darias, Profesor Titular de Universidad de Bioquímica y Biología Molecular, Universidad de La Laguna, España, publicado por ARP-Sociedad Para el Avance del Pensamiento Crítico sobre el estado actual de esta cuestión.
Acceda al texto completo haciendo en clic en “leer más”.

¿QUÉ ES LA CLONACIÓN?
El término clon procede del griego “klon” que significa esqueje, tallo, brote.

De hecho, cuando a partir de un fragmento de planta, como por ejemplo un geranio, obtenemos una planta nueva estamos fabricando un clon.
Clones son por tanto aquellos de organismos de idéntica constitución genética procedentes de un único individuo mediante multiplicación asexual, siendo a su vez iguales a él.
La clonación es entonces el proceso de producción de clones, por el cual sin la unión de dos células sexuales se obtienen seres idénticos genéticamente.
En la naturaleza se producen de forma natural y esporádica clones de animales superiores. Es el caso de los gemelos monocigóticos que se producen sin intervención humana directa como consecuencia de una división espontánea del zigoto. Los gemelos monocigóticos tienen la misma dotación genética y son por tanto iguales entre sí (clones) aunque distintos a sus progenitores.

Precisiones.
Dicho esto es importante hacer algunas precisiones necesarias para entender desde un principio las implicaciones y dimensión real de la clonación.
El hecho de que dos clones sean genéticamente idénticos, no significa que sean idénticos en todas sus manifestaciones.
El medio ambiente natural y cultural es determinante para generar diferencias entre ellos.
A la pregunta de si un clon de Einstein tendría el mismo coeficiente intelectual, personalidad y carácter, que el Einstein original, la respuesta es no.

La inteligencia, el carácter y la personalidad de un ser humano son consecuencia no sólo de sus genes sino también, y en una proporción nada desdeñable, del medio ambiente en el que este desarrolla. Aunque los genes sean los mismos se necesitan muchos años de influencias ambientales específicas para obtener la versión final de la persona.
Si un clon de Einstein se desarrollara en el ambiente adecuado podríamos encontrarnos con un “Einstein 2″ con un coeficiente de inteligencia superior, mejor memoria y un carácter distinto.
O por el contrario, podríamos a partir de los mismos genes pero desarrollados en otras condiciones obtener un “Einstein 3″ sin las geniales cualidades del original.

TÉCNICA DE CLONACIÓN.
La técnica de clonación más relevante y prometedora es la de transferencia nuclear (TN).
La TN consiste en la sustitución del núcleo celular de un óvulo por el núcleo de una célula con una dotación cromosómica completa. La célula donante del núcleo puede ser una célula ya diferenciada, “madura”, de cualquier otro tejido (intestinal, de tejido mamario, piel) aunque también pueden utilizarse para este fin células procedentes de un embrión.
La clonación por TN es conceptualmente simple. Consiste en sustituir el núcleo de un óvulo, por el núcleo de una célula, provocar el desarrollo del embrión e implantarlo en un útero, de manera que después del proceso de gestación nazca un individuo que es genéticamente idéntico al individuo que donó el nucleo.
En el caso de la oveja Dolly el procedimiento seguido fue el siguiente. En primer lugar se extrajeron células de glándula mamaria de un ejemplar de oveja Finn Dorset, raza de pelo completamente blanco.

Estas células como cualquier otra del mismo individuo, contienen todos los genes del organismo, pero al estar especializadas en glándula mamaria sólo están activos aquellos que son necesarios para la función de la mama. Las células una vez extraídas fueron trasladadas a un medio de cultivo en donde se les permitió crecer y dividirse, de manera que se obtuvo una población en la que todas ellas eran copias de las células originales. A continuación una de estas células se trasladó a otro medio de cultivo, en el que la célula entró en una fase llamada “durmiente” o “quiesciente” en el que cesa la división celular. La generación de embriones viables requiere de un tiempo para que el genoma del núcleo se “reprograme”, y pase de la función celular que originalmente tenía (glándula mamaria) a su nueva función de núcleo de embrión.

La reprogramación es posible si se parte de células en fase durmiente que en fase de división. El siguiente paso consistió en extraer un óvulo sin fertilizar de otra oveja, en este caso de una Scotish Blackface, que se distingue de la Finn Dorset en que la cabeza es de color negro. A este óvulo se le extrajo el núcleo de manera que quedó el óvulo desprovisto de su genoma (los cromosomas del núcleo) pero con la maquinaria metabólica necesaria para producir un embrión intacta.
Es en este momento en el que se produce la transferencia nuclear, insertando el núcleo de la célula donadora al óvulo anucleado. Esto se hizo situando a la célula donadora junto al óvulo anucleado y sometiendo al conjunto a un débil pulso eléctrico.

La descarga provocó que se fundieran las dos células en una sola, de la misma forma que dos pompas de jabón se funden en una. La transferencia nuclear se puede conseguir también por otros procedimientos, como por ejemplo empleando una fina aguja que sirve para inyectar el núcleo en el óvulo. Al primer pulso eléctrico, que provocó la fusión en una única célula del óvulo y de la célula mamaria, siguió una segunda descarga eléctrica. Esta sirvió para simular la fertilización natural y desencadenar los mecanismos que inician la reprogramación del núcleo, que entra entonces en una fase de división celular y formación del embrión. La reprogramación celular es un mecanismo complejo y prácticamente desconocido en sus fundamentos moleculares. Lo que sí se sabe es que la composición macromolecular del citoplasma del óvulo es crítica en el proceso de reprogramación. Hasta aquí los pasos seguidos son comunes a los dos tipos de clonación, la reproductiva y la terapéutica. Es a partir de este momento que una y otra toman caminos diferentes.

TIPOS DE CLONACIÓN.
Existen dos modalidades de clonación que se relacionan directamente con el debate que se ha suscitado: la clonación reproductiva y la clonación terapéutica o celular.

La clonación reproductiva está dirigida al nacimiento de individuos completos genéticamente idénticos. Implica la implantación del embrión clonado en el útero de una madre, el desarrollo del mismo y el nacimiento de un individuo.

La clonación terapéutica no llega tan lejos. Está limitada a la fase celular y tiene como principal finalidad la obtención de las denominadas células madres.

CLONACIÓN TERAPÉUTICA. CÉLULAS MADRES. TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES INCURABLES.
Las células madre son células capaces de reproducirse indefinidamente y que, estimuladas adecuadamente, pueden evolucionar y diferenciarse hacia cualquier tipo de tejido, ya sea piel, tejido nervioso o muscular.
Estos tejidos se podrían utilizar para tratar a pacientes con una gran variedad de enfermedades sin problemas de rechazo.
La clonación terapéutica es pues desde el primer momento instrumental, como un medio para generar células madre, mientras que la clonación reproductiva tiene como finalidad la reproducción humana por medios asexuales.

RAZONES A FAVOR Y EN CONTRA.
Paralelamente al anuncio de estos resultados se ha reanimado un debate sobre los aspectos éticos de la clonación humana en sus dos variantes, la reproductiva y la terapéutica, y sus implicaciones económicas, sociales y políticas. En este debate se han esgrimido razones a favor y en contra de cada una de ellas y desde distintos puntos de vista.

La clonación terapéutica* es la que cuenta con más partidarios, entre ellos la mayor parte de la comunidad científica. El argumento principal a su favor es que servirá para avanzar en el tratamiento de numerosas dolencias y enfermedades humanas tales como la diabetes, el cáncer, el SIDA, el Parkinson o el Alzheimer, así como en la sustitución de tejidos enfermos; para la producción de proteínas de uso terapéutico, el diagnóstico de enfermedades, el diseño de tratamientos de prevención de enfermedades genéticas, ensayos de medicinas y procedimientos médicos, etc.

La clonación reproductiva tiene sin embargo muchos menos defensores. Entre estos se sitúan aquellos que esgrimen razones de índole personal: la clonación de adultos representa una salida para aquellos que por diversas razones deseen niños o adultos genéticamente idénticos a ellos mismos o a alguien a quien quieren o admiran. En este caso la clonación se justifica como una expresión de la libertad reproductiva individual que no debe estar limitada por la legislación.

Así como hay consenso generalizado en la comunidad científica y en [gran parte de] la sociedad sobre la conveniencia y utilidad de la clonación terapéutica, casi la misma unanimidad se da sobre la inutilidad e inconveniencia de la clonación reproductiva. La primera razón de peso que la desaconseja desde muchos puntos de vista se refiere al carácter experimental de las técnicas empleadas y al elevado riesgo de fracasos y de seres humanos defectuosos.

Cuestión de tiempo.
Igualmente es cierto que la clonación humana reproductiva es prácticamente posible. De hecho el más importante argumento en contra de la clonación reproductiva viene de las limitaciones de la técnica de cara a su viabilidad.
Pero que estas limitaciones se superen es cuestión de tiempo y llegado ese momento nada podrá impedir que se practique.
Presumiblemente se abrirá un nuevo mercado (legal o ilegal) en el que aquellos que puedan permitírselo podrán generar clones de sí mismos. Se abre por tanto un debate que afecta no sólo a la definición de lo que es un ser humano y a la imagen que este puede tener de sí mismo sino que también tiene dimensiones políticas y económicas.

NECESIDAD DE UN DEBATE CON CONOCIMIENTO E INFORMACIÓN.
Ante este panorama compuesto a partes iguales de riesgos y posibilidades, ¿debe la comunidad renunciar a los beneficios potenciales por el rechazo ético que generan las cuestiones asociadas con la clonación humana en cualquiera de sus modalidades?; ¿condenaremos al nuevo Frankenstein como hizo la sociedad de la novela de Mary Shelley?; ¿adoptaremos la solución de imponer a todos un juicio inspirado por principios espirituales o la de permitir a los ciudadanos juzgar por sí mismos sobre cuestiones que, como las que surgen con relación a la clonación humana, son definitorias y nos afectan íntimamente?
Este es el debate que se ha abierto, en el que todos tenemos derecho a intervenir. Pero la participación exige conocimiento, información. Es condición necesaria, pero no suficiente contar con información rigurosa y accesible sobre los principios en los que se sustentan esta nueva revolución tecnológica. Sólo así estaremos a salvo de las manipulaciones a las que, por motivos religiosos, ideológicos, económicos o por prejuicios basados en ignorancia, vamos a estar expuestos. En cualquier investigación científica y en sus posibles aplicaciones siempre hay riesgos, riesgos cada día más sutiles y difíciles de comprender. Nuestra sociedad y nuestra cultura basada en los principios de democracia y respeto a la libertad individual, han resuelto este antiguo dilema a través del debate democrático y del análisis ético. Y en ningún caso la solución ha sido quemar el laboratorio, matar a Frankenstein y condenar a su criatura. Por el contrario la respuesta ha sido conocer las consecuencias de lo que se investiga en él y aceptar y limitar sus riesgos. Lo que nos lleva a que la actividad científica debe estar regulada por la sociedad a través sus instituciones y de la representación política. Instituciones y representación en los que las únicas fuerzas y argumentos no deben ser las puras del mercado y del beneficio económico.
La universidad y las sociedades científicas tienen en este sentido un papel, una función que cumplir: promover la apertura de la sociedad hacia los cambios tecnológicos que ya estamos experimentando, informando de sus beneficios y peligros potenciales pero sobre todo estimulando el pensamiento crítico, científico y humanista.
EL MIEDO NO DEBE LIMITAR LA LIBERTAD Y EL PROGRESO.
Víctor Frankenstein no debe morir, ni su laboratorio debe ser destruido por el miedo.

Basado en el trabajo “Clonación humana: oportunidades y riesgos” del Dr. Néstor V. Torres Darias.
Profesor Titular de Universidad de Bioquímica y Biología Molecular. Universidad de La Laguna, España

*NOTA:
En un debate efectuado en el año 2000, y que se puede leer completo haciendo clic aquí, Alberto Martínez Serrano, biólogo español afirmó que “Existe el riesgo de que la gente piense que se va a clonar un ser humano para obtener órganos de repuesto” y Carlos Alonso, entonces vicepresidente del Comité de Bioética del CSIC, España, sostuvo que es por ello que “ante todo hay que clarificar los términos, porque de términos erróneos se siguen respuestas equivocadas y posturas tomadas de antemano. Por ejemplo, la frase “clonación humana con fines terapéuticos” no tiene sentido. Lo que realmente se quiere decir con esta frase es el “uso de las técnicas de clonación por transferencia nuclear -como el usado en la oveja Dolly- para producir un tipo de células humanas que tengan una capacidad pluripotente ó totipotente y que posteriormente puedan usarse con fines terapéuticos”. La frase como tal debe cambiarse, porque no sólo el público en general, sino cualquier teólogo o filósofo dice: o sea que ustedes van a clonar seres humanos con fines terapéuticos: ¿qué significa eso? A lo que yo digo: nada, porque es una frase mal hecha. Si a mí me dicen: ¿se permite la clonación humana con fines terapéuticos?, digo que no. Me tendrían que decir: el uso de la técnica de clonación para la generación de células pluripotentes con fines terapéuticos”.

PUBLICACIÓN ORIGINAL EN: ARP-Sociedad Para el Avance del Pensamiento Crítico

MÁS INFORMACIÓN EN:

BBC Mundo | Ciencia | Claves de la clonación con fines terapéuticos. [RECOMENDADO]

BBC Mundo | Ciencia | Historia breve de la clonación humana.

BBC Mundo | Ciencia | Permiten clonar embriones humanos.

“La clonación terapéutica y la experimentación con embriones humanos” por Santiago Egido Arteaga, publicado en Babab – Revista de cultura.

¿Sabes qué diferencia hay entre la clonación terapéutica y reproductiva?.

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Autor: deroweb

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